Hoy me levanté pensando en vos. Coloqué los aspersores en el jardín, giré las roscas, dejé que el agua siguiera su curso y no fue suficiente. Monsy te llora aún, incluso cuando el olor del carro que dejamos ya no te guarda más. Yo te lloro igual, hoy, siempre. Lloro que no estés, lloro tu ausencia. Lloro por el camino de hojas, por la montaña bajo nuestros pies, por esos minutos de cariño que nos dimos, uno junto a otro en un camino de terracería, tomando fotos, grabando vídeo sin más presunción que la de estar. Lloro por el beso en la frente que me guardo cuando salgo a trabajar, por el hombro que no palpo a manera de despedida, por vos, Papá, lloro por vos. O tal vez lloro por mi, porque aún no me acostumbro a ser huérfana.
15 marzo 2013
14 marzo 2013
Wasteland
Demasiada importancia le damos a todo, empezando por nosotros mismos, demasiado ego cargamos en este miserable estuche que adornamos con la idea de la divinidad externa.
Ideología en oferta, religión dos por uno. Es que no encuentro como hilvanar a un dios que todo lo puede, cuyo tiempo es perfecto, cuya voluntad irreductible mueve todas las hojas pero no puede impedir que a una niña la toquen, la violen y la maten. Y luego, con toda la soberbia de los siglos encima, todavía nos exige el perdón.
El libre albedrío y la conveniencia. La divinidad tan humana.
Lucifer no se cayó de la estrella, solo vio que estaba hecho de una.
13 marzo 2013
Fumetto
- El tiempo es una absurda metáfora de la eternidad -dijo, con esa voz ronca y profunda con sonido de caverna. Recogió las últimas piezas de metal y empujó la rueda. El vértice se hizo claro mientras las líneas que atravesaban el círculo desaparecían con la velocidad, dibujando esa libertad tan cómica de lo que se mueve sin estar realmente suelto.
Seguía siendo un holograma, igual que sus palabras y el montón de espuma que acumulaba mi digestión al verle.
Quise responder antes de enredar mis piernas a su cintura, antes que mis ojos buscaran sus ojos dentro de ese rostro que se vuelve gris y borroso y que se pierde y se esconde, que conozco sin saber quién es porque mi tacto guarda de memoria la forma de la espalda y el peso del cuerpo, la sensación de la piel dura y tensa y ese camino áspero que se pierde en el arco de mi palma. No tuve tiempo, sonó el despertador.
12 marzo 2013
11 marzo 2013
07 marzo 2013
¿Cómo así que la lujuria no es amor del bueno?
Disertaba sobre la experiencia del dolor desde el punto de vista del soft porn para mamás, sin prestar demasiada atención a la cara de sorpresa de mi interlocutora, que giraba de vez en cuando vigilando que nadie escuchara. La cafetería estaba llena a las diez de la mañana. No era gran cosa.El punto de la discusión era el aprendizaje y la programación. Aprendimos que el fuego quema, que el agua ahoga, que el dolor duele. Aprendimos de la experiencia de otros, porque nuestro compendio humano se forma de eso, de acumulamiento y nos niega la posibilidad de quemarnos, ahogarnos y revolcarnos de dolor.
Tal vez no duele.
Tal vez no ahoga.
Tal vez no quema.
O tal vez yo no aprendí bien.
Ilustración de Svetlana Bobrova
Pablo Hernández M. presenta una "interpretación libre y poética de la historia", como dice el encabezado de su LibroBlog.
Pueden leerlo en:
Historias Viejas de la tierra de arboles(Click y listo, a leer)
Demonio
Suena un bolero tras otro, la oficina suda amor romántico, mientras el recuerdo de mi hija pegada a mi cintura bombardea con fuerza. Mi reloj biológico le manda señales y ella las recibe y transmite sin ningún filtro: quiere hermanitos. Dice que cuando yo vuelva a casarme se va a "empiernar" a ver la tv conmigo y mi esposo.El esposo y los hijos imaginarios van de vuelta al mismo armario del que mi hija los sacó. Sonrío y le acaricio la cabeza, mientras se queda dormida. La pila de libros a mi derecha es lo más parecido al amor en este momento y entiendo la nostalgia que la vida en familia le causa. La entiendo y lucho por no partirme con el peso que sus deseos le dejan a mi individualidad.
Soy el demonio.
Un demonio feliz.
*Ilustración desde: Chipola
05 marzo 2013
Azul
A nada le temo más que a la calma.
Prefiero llover con fuerza
o contemplar de lejos
un chubasco tibio,
gotas que golpean suave,
que se mecen en el suelo
antes de pegarse a él.
Prefiero una corriente densa,
un charco salpicado.
Prefiero el vapor,
la muerte lenta del agua
volviendo al sol.
La calma no,
calma y profundidad,
el estuario pronto,
final y desembocadura.
El abismo extenso que no se muestra.
Calma no.
No.
Prefiero llover con fuerza
o contemplar de lejos
un chubasco tibio,
gotas que golpean suave,
que se mecen en el suelo
antes de pegarse a él.
Prefiero una corriente densa,
un charco salpicado.
Prefiero el vapor,
la muerte lenta del agua
volviendo al sol.
La calma no,
calma y profundidad,el estuario pronto,
final y desembocadura.
El abismo extenso que no se muestra.
Calma no.
No.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
El gato de Schrödinger
¿Te apuntás?
- Liliana
- Si pudiera dejar de escribir, seguramente lo haría. Mis otros blogs: lilianavillatoro.wordpress.com oracogeecocaro.blogspot.com eldecalogodelciempies.blogspot.com




