11 marzo 2013

07 marzo 2013

¿Cómo así que la lujuria no es amor del bueno?

Disertaba sobre la experiencia del dolor desde el punto de vista del soft porn para mamás, sin prestar demasiada atención a la cara de sorpresa de mi interlocutora, que giraba de vez en cuando vigilando que nadie escuchara.  La cafetería estaba llena a las diez de la mañana. No era gran cosa.
El punto de la discusión era el aprendizaje y la programación. Aprendimos que el fuego quema, que el agua ahoga, que el dolor duele. Aprendimos de la experiencia de otros, porque nuestro compendio humano se forma de eso, de acumulamiento y nos niega la posibilidad de quemarnos, ahogarnos y revolcarnos de dolor.
Tal vez no duele.
Tal vez no ahoga.
Tal vez no quema.

O tal vez yo no aprendí bien.
Ilustración de Svetlana Bobrova




Pablo Hernández M. presenta una "interpretación libre y poética de la historia", como dice el encabezado de su LibroBlog.

Pueden leerlo en:
Historias Viejas de la tierra de arboles

(Click y listo, a leer) 

Demonio

Suena un bolero tras otro, la oficina suda amor romántico, mientras el recuerdo de mi hija pegada a mi cintura bombardea con fuerza. Mi reloj biológico le manda señales y ella las recibe y transmite sin ningún filtro: quiere hermanitos. Dice que cuando yo vuelva a casarme se va a "empiernar" a ver la tv conmigo y mi esposo.
El esposo y los hijos imaginarios van de vuelta al mismo armario del que mi hija los sacó.  Sonrío y le acaricio la cabeza, mientras se queda dormida.  La pila de libros a mi derecha es lo más parecido al amor en este momento y entiendo la nostalgia que la vida en familia le causa. La entiendo y lucho por no partirme con el peso que sus deseos le dejan a mi individualidad.
Soy el demonio.
Un demonio feliz.

*Ilustración desde: Chipola

05 marzo 2013

Azul

A nada le temo más que a la calma.
Prefiero llover con fuerza
o contemplar de lejos
un chubasco tibio,
gotas que golpean suave,
que se mecen en el suelo
antes de pegarse a él.

Prefiero una corriente densa,
un charco salpicado.

Prefiero el vapor,
la muerte lenta del agua
volviendo al sol.

La calma no,
calma y profundidad,
el estuario pronto,
final y desembocadura.
El abismo extenso que no se muestra.
Calma no.
No.


















25 febrero 2013

New edge post vos

La perfección se levantó de un salto,
tomó la cerradura,
la giró con sus dedos largos y finos,
blanquísimos.

Cruzó el umbral
antes de derrumbarse
frente a tus ojos.

No viste sus pies volviéndose polvo,
te concentraste en el círculo que alcanzó a dibujarte.
El mismo círculo que seguís persiguiendo.

Virus

A veces no entiendo
si es el eco
o el silencio
el que se instala.

Quizá es ruido
el que desborda
el que interrumpe
y desgrana
y anuda extremos
y desata pliegues.

Llega,
inunda
clama intenciones
y desafía intentos
sin prestarles atención.

Quizá es un virus.
quizá busca poesía.

21 febrero 2013

No era necesario hundir el bisturí hasta el fondo. Detrás del tiempo estaba la rueda. Obediente el hámster caminaba sin avanzar, en su mismo punto, huyendo del dolor que no termina, ni ahonda, ni se extiende, ni retrocede, ni desaparece.  Se empeña en girar el círculo, en darle vuelta, sin verlo, sabiendo que está ahí, justo debajo de sus pies.

18 febrero 2013

Durazno

Los colores de las telas tienen nombres curiosos, como si pudieran comerse. Pero a vos te gustaban aunque no supieras el nombre. Esa camisa en particular, te suavizaba cada vez que volvías con la intención de quedarte, para reafirmar un amor que jugás como yo-yo.

Anoche volviste a jugar. La camisa desteñida se hizo espacio bajo mi reflector. Tu espalda encorvada y sus brazos engulléndote decididos. Y esos ojos que siempre brillan cuando me ve, cuando intenta descifrarme, cuando me cree competencia y busca hacer un sprint que solo a ella le interesa. Esos ojos se iluminaron.  Me vio y retuvo el abrazo para asegurarse que yo lo viera. Me escarbó por dentro, hurgó, buscó lo mismo que hace rato yo no encuentro.

13 febrero 2013

Agua.

Arrastraba una historia complicada con el Espejo
cuando encontró a Narciso.
Vio sus ojos y en lo profundo,
encontró su propio reflejo.
Se hundió,
el agua, vanidosa como siempre.
Luego, cambió la historia.
Narciso nunca lo supo hasta que se descubrió en el fondo.

¿Te apuntás?

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Si pudiera dejar de escribir, seguramente lo haría. Mis otros blogs: lilianavillatoro.wordpress.com oracogeecocaro.blogspot.com eldecalogodelciempies.blogspot.com